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La bicicletada de CL&P mantiene a la gente en marcha

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Para muchas personas, las bicicletas representan diversión y recreación, o un tipo de deporte o ejercicio. Pero para los agradecidos recipientes de las bicicletas recolectadas y distribuidas por el programa “Willimantic’s Little Angels”, una bicicleta representa una oportunidad. Significa movilidad, tanto figurativa como literalmente.

El programa, conocido como “Little Angels”, comenzó a operar hace casi 30 años a cargo de Ed Rivera, nativo de Willimantic, quien creció en el seno de una comunidad que sosobraba. Desde una edad temprana, Ed desarrolló pasión por ayudar a los demás. Inspirado por sus primeras experiencias montando una bicicleta, Ed descubrió una manera productiva de brindarle a quienes más necesitan.

“Recuerdo cuando aprendí a correr bicicleta por primera vez”, señaló Ed. “Me sentí tan libre. Podía ir en mi bicicleta hasta el colmado. Fue mi primera probada de lo que es independencia”.

Pronto, Ed comenzó a recuperar bicicletas viejas de los vertederos. También recolectó aquellas a las orillas de las carreteras y vecindarios, consideradas escombros. Las reparó y se las entregó como regalo a niños de los proyectos en Willimantic, quienes no son lo suficientemente afortunados como para tener sus propias bicicletas.

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Hoy, lo que comenzó como el pasatiempo de un niño altruista, se ha desarrollado en un programa sin fines de lucro cuya misión es recolectar bicicletas usadas, repararlas y distribuirlas a un despliegue de individuos quienes las merecen, en las áreas más abatidas de Willimantic y las comunidades aledañas. Las bicicletas provienen de departamentos locales de la policía, corporaciones e individuos. Luego son distribuidas a niños y adultos en necesidad que habitan en los 13 proyectos de vivienda a un radio de 25 millas cuadradas de esta abatida área del estado.

Otras de los bicicletas son donadas a refugios para las personas sin hogar y a otras organizaciones que sirven a las poblaciones en desventaja, tales como “Camp Horizons” (un campamento para personas con discapacidades mentales) y “New Perceptions” (un programa que ayuda a las personas que han sido liberadas de la prisión recientemente, para que tengan una transición hacia una vida de trabajo productiva). Para la mayoría de los recipientes, la bicicleta es su único medio de transportación para moverse hacia y desde el trabajo, y hasta la tienda de comestibles.

Además de ofrecer un subsidio valorado en $1,500 para ayudar en la compra de las bicicletas y sus accesorios - tales como cascos, pedales y canastas - CL&P coordinó una biclietada llamada “Bike & Trike Drive”, para finalizar el verano. En sólo 10 días, CL&P y otros empleados de Northeastern Utilities recolectaron más de 350 bicicletas, el donativo más grande en la historia del programa “Little Angels”. Las noticias sobre el impresionante donativo de CL&P se dispersaron, impulsando una lluvia de donativos de a través del estado, incluyendo 28 bicicletas usadas del Departamento de la Policía de West Hartford y 30 cascos nuevos del “Elks Club”.

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“Aún recibo varias llamadas al día”, señaló Ed. “Algunas personas han venido desde lejos a dejar bicicletas. A otras personas les he pedido paciencia en lo que coordino una ruta para ir a recoger las bicicletas. Es grandioso ver tanta generosidad durante tiempos de dificultad económica”.

Con el propósito de describir la manera en que una bicicleta usada puede cambiar la vida de una persona, Ed comparte la historia de un hombre llamado Rich. Cuando Ed le conoció vivía tiempos difíciles y carecía de hogar. “Le di una bicicleta, la cual él utilizó para ir a conseguirse un trabajo. Ahora Rich es dueño de su propia casa y carro”. Otra mujer carente de hogar utilizó su bicicleta para hacerse de un trabajo de entrega de periódicos. Ganó suficiente dinero como para rentar un apartamento pequeño.

Los donativos de “Little Angels” mantienen a las bicicletas viejas fuera de los vertederos y destacan la importancia de reciclar. Además, ayudan a mantener nuestro planeta verde, mientras posibilitan un mejor estilo de vida para otras personas. Lleno de gratitud por ser capaz de hacer la diferencia en el mundo, Ed indicó: “Agradezco primeramente a Dios, pero también a las muchas personas quienes me han ayudado a hacer posible este proyecto, a las corporaciones como CL&P y a todas las personas que han ofrecido voluntariamente su tiempo y energías para nuestro programa”.